Sobre la empresa

Para encabezar nuestra página Web no me queda mas remedio que contarles detalles de mi vida familiar ya que empezar diciendo que Cariló significa “médano verde” y que está lleno de árboles resulta muy trillado y aburrido.  Debo sí reconocer que un visionario como Don Héctor Guerrero pudo legarnos este hermoso y único lugar, hoy reconocido a nivel mundial.

Llegamos a Cariló en el año 1976 con mi querida mujer Silvia y nuestros hijos mayores Juan y Ramón, nos instalamos en la casa de Zorzal  y Gomero, aún sin terminar, que nos proyectara Jorge Carattino. Comparando con los avances de la tecnología y los servicios que nos brinda el mundo actual, en ese momento  era vivir en otro mundo, muy lindo en cuanto a la naturaleza, la tranquilidad, el silencio pero no teníamos teléfono (el único en todo Cariló estaba en las oficinas de Ruralco S.A y siempre había una hora de demora). El gas había que tramitarlo en Villa Gesell  y conseguir los tubos de 45 kg. Era todo un trámite. La televisión era en blanco y negro con señales de dos canales de aire de Mar del Plata. Recuerdo que cuando llovía los caminos eran intransitables, hasta que con los años y con el agregado de arena mejoraron notablemente. Aunque no lo crean cada tanto veíamos zorros y hasta carpinchos. Uno de ellos, en una oportunidad, buscando agua debido a una gran sequía, cayó en una pileta de natación  con muy poca agua en la calle Lapacho. Nos avisaron y con mis hijos fuimos al lugar. Para hacerme el “canchero”  bajé a la pileta y con la campera pretendí imitar a un torero, para qué!, el carpincho me sacó corriendo. Es sabido que las mordidas son de temer. Finalmente para sacarlo le tiramos una red de tenis y una vez envuelto lo cargamos en la camioneta y lo soltamos en el campo de en frente.

Con Jorge Guerrero (mi concuñado) nos dedicamos a la administración y construcción de obras para terceros, con proyectos de Jorge Carattino y Alberto Vivot. Eran años difíciles para la compra de materiales y las variantes eran muy limitadas. Para ese entonces a la familia se sumaron Rafael y Jorge, mis otros dos hijos. Construimos el Tenis Ranch y el centro comercial en tiempo record. En concepto de honorarios recibimos el local donde funciona desde ese tiempo la inmobiliaria. Empezamos a comercializar lotes de re-ventas y de a poco aparecían propiedades para alquilar.

Como empezaron algunos robos en las propiedades vacías, por las noches salíamos con Jorge Bremen, un gran amigo de muchos años de Cariló que lamentablemente ya no está entre nosotros, y con un par de escopetas recorríamos los límites de Cariló y ante cualquier ruido o movimiento sospechoso disparábamos un tiro. Por supuesto, nos hicimos fama de “locos” pero el que entraba de noche a robar podía llevarse un gran susto.

Siempre preocupado por la seguridad, en el año 1986 instalé la central de alarmas antirrobo que fue una de las primeras del país. Comencé con los primeros 3 abonados: Oscar Potz, Mario Blengino y el Ing. Cadenas, me da gusto nombrarlos porque fue el inicio de  una empresa que entendía que un lugar como Cariló tenía que estar protegido. El primer vigilador que tuve trabajaba de panadero y de noche me hacía las guardias. Cuando se disparaba una alarma (generalmente era por cualquier motivo) me llamaba por teléfono y yo salía, con frío, con lluvia, por supuesto con una 9 mm que por suerte nunca tuve que utilizar.

El primer ladrón que descubrimos fue en la casa de Norberto Minuto que al sonar la alarma rompió la sirena, pensando que no estaba conectada a una central. Cuando llegamos  encontramos sobre la mesa del comedor, todos los elementos que pensaba robar, amontonados,  entonces nos dimos cuenta que el ladrón podía estar en la casa. Lo encontramos escondido en un placard con un revolver 32 (que se le había trabado), lo que no sabemos fue quien se asustó más, el ladrón solo gritaba ¡No me maten!..Resultó ser un plomero que como changa se dedicaba a robar casas.

Hoy la central de alarmas la manejan mis hijos Juan y Ramón con cerca de 1.400 abonados y con otro tipo de tecnología moderna y confiable. Jorge , el menor de mis hijos, comenzó a trabajar en la inmobiliaria hace ya algunos años  (es el presidente de la sociedad anónima) y debo reconocer hoy, que me superó con su dedicación al trabajo, su don de gente y el haber sabido reorganizar una empresa acorde a las necesidades actuales.

Siempre fui deportista y cazador, hasta los cincuenta y pico…me las ingenié jugando al futbol, tenis y hasta incursiones con 24 de handicap en el golf. Tuve el gusto de jugar laguneadas con De Vicenio, Cabrerita y Fidel de Luca.  Cuando me di cuenta que el golf me quitaba mucho tiempo en mis ocupaciones laborales, dejé de jugar, recuerdo que un inquilino me ayudó a tomar la decisión cuando me siguió en el hoyo 1 y cada vez que levantaba el palo para efectur un golpe, él me hacía señas para indicarme que algo de la casa no funcionaba. Por supuesto que después de hacer como 10 golpes en ese hoyo, pedí disculpas a mis compañeros de salida, abandoné la cancha y me fui a atender a mi cliente.

En el año 1991 le alquilé a Marcelo Bielsa (hoy director técnico del seleccionado chileno) una casa frente al mar. Recuerdo que armamos un equipo de futbol playero con mis hijos, amigos y salimos invictos durante todo el mes de enero. Cuando me dí cuenta que el deporte de acción quedaba fuera de mis posibilidades por edad y por operaciones de rodillas, dediqué a seguir a mis hijos futboleros, Juan, Ramón y Rafael, a todos los partidos desde que empezaron a jugar.

Jorge, como piloto de cuatriciclos y ganador de mas de 200 carreras en tierra y arena, 5 veces Campeón Argentino y otras tantas ganador del Enduro del Verano, debo decir que me cambió la vida y me posibilitó conocer una actividad deportiva distinta y llena de adrenalina. Junto con Silvia lo hemos acompañado siempre y este año tendremos la enrome responsabilidad de apoyarlo en su preparación para participar en el Rally Dakar 2010 Argentina-Chile, como integrante del equipo oficial Canam, piloteando un cautriciclo Renegade 800. Suerte Jorge!

En el final quiero agradecer a mis colaboradores en la empresa inmobiliaria, por entender que un cliente debe ser atendido con verdadera pasión, con profesionalidad y respetando las diversas necesidades de cada grupo familiar. Claudia, Belén, Cristian, Pedro y Danilo, simplemente Gracias!

A todos mis clientes y amigos sepan que estaré pendiente como hasta ahora, para que sus estadias en Cariló formen parte de los grandes recuerdos de la vida.

Juan Carlos Santamarina
Director

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